En la meseta tibetana, a más de 2.900 metros de altura, China construyó el parque fotovoltaico más grande del mundo sobre un desierto de arena casi total. Nadie planeó que, unos años después, iban a necesitar decenas de miles de ovejas para controlar el pasto.
El Parque Solar Talatan se ubica en el condado de Gonghe, provincia de Qinghai, sobre el desierto de Gobi en la meseta tibetana. Antes de la construcción, la tasa de desertificación de la zona llegaba al 98,5%: prácticamente solo arena, viento constante y suelo degradado. La obra comenzó en 2012, con el objetivo puntual de generar electricidad limpia a gran escala. Nadie construyó pensando en regenerar el terreno; ese fue un efecto colateral que nadie vio venir.
Los paneles, sin proponérselo, empezaron a actuar como un escudo ecológico. Rompen la fuerza del viento a nivel del suelo, generan sombra que reduce la evaporación, y el agua usada para limpiar los módulos se filtra en la tierra en vez de perderse. El resultado: la humedad del suelo bajo los paneles aumentó un 75%, y la calificación del suelo pasó de "pobre" a "general" en la escala que usan los técnicos chinos para medir calidad de terreno.
En apenas tres años, la cobertura vegetal bajo los paneles llegó al 80%. El pasto creció tanto —más de un metro de altura en algunas zonas— que se convirtió en un problema logístico: amenazaba con tapar los paneles y representaba riesgo de incendio. La solución no fue mecánica ni química: fue traer ovejas.
Hoy la región tiene 32 "eco-pasturas fotovoltaicas" y 56 puntos de pastoreo centralizado dentro del parque, sosteniendo a 18 aldeas vecinas que crían más de 20.000 ovejas por año. Un pastor entrevistado por medios estatales chinos, identificado como Yehdor, pasó de ganar unos 20.000 yuanes anuales antes del proyecto a cerca de 100.000 yuanes (~14.000 USD) hoy. En conjunto, el modelo genera más de 10.000 yuanes (~1.400 USD) por cada 0,07 hectáreas destinadas a pastoreo, y se estima que ayudó a sacar de la pobreza a 173 aldeas de la región.
El parque cubre 609 km² —el más grande del mundo en su tipo— y, a marzo de 2026, tiene 21 GW de capacidad instalada, generando más de 18.000 GWh de electricidad limpia por año. Lo que empezó como un proyecto puramente energético terminó siendo, además, un caso de estudio de regeneración de tierras a escala industrial.
En Biosolar Agrivoltaica aplicamos el mismo principio que hizo posible Talatan: los paneles solares elevados no tienen por qué competir con la vida del suelo, pueden protegerla. Es exactamente el modelo que buscamos replicar en nuestros propios proyectos, incluido el que estamos desarrollando en Argentina. Si tenés un terreno árido o degradado y querés evaluar su potencial, conversemos sobre tu tierra.
Fuentes: Wikipedia — Talatan Solar Park, People's Daily, IOPscience — Ecological synergy on the Qinghai-Tibet Plateau.